martes, 6 de septiembre de 2016

Clero, igualdad e izquierda


No reconocer la importancia de la libertad derrumbó a una buena parte de gobiernos de izquierda a nivel mundial. En estos gobiernos de izquierda, lo importante era la igualdad antes que la libertad. Igualdad de condiciones económicas y oportunidades para la salud o la educación; sin embargo, la libertad de los ciudadanos para pensar o tener otras preferencias sexuales eran soslayadas y hasta combatidas por las autoridades.

Con esto no desprecio la necesidad de la igualdad social, pero esta tiene que ir obligadamente acompañada de una libertad jurídica para todas y todos. Un régimen que omite las libertades tiende a caer en el autoritarismo, ése es el riesgo.

En México, un claro caso de anteponer la igualdad antes que la libertad lo encabeza el presidente de Morena, Andrés Manuel López Obrador, quien está convencido de que lo importante para México es la igualdad y el combate a la corrupción, y omite la libertad de los ciudadanos.

Sólo basta con hacer un análisis de su desempeño durante la Jefatura de Gobierno que encabezó en el otrora Distrito Federal (2000-2005) para ver que temas como matrimonios entre personas del mismo sexo, despenalizar la interrupción del embarazo, eutanasia… fueron omitidos de su agenda de prioridades.

Ahora, esta lucha por limitar la libertad jurídica se hace presente por medio de grupos ultraconservadores de varias iglesias, pero en especial de la católica, que se oponen a que cada mexicano decida sobre temas de sexualidad y los derechos jurídicos que ello implica.

Para ellos, estos grupos de la Iglesia católica, la libertad de elegir en el tema de la sexualidad, va contra su dogma y el control de la libertad que tienen sobre sus seguidores.

Esto, lejos de ser un tema filosófico, es uno de la vida diaria donde el dogma limita la libertad de las personas y les ordena qué hacer y decir.

Volviendo al tema de la dupla igualdad-libertad, la izquierda mexicana ha caído en una trampa de los grupos conservadores de las iglesias y de algunos partidos políticos: los temas que éstos posicionan en la agenda nacional tienen que ver con igualdad o corrupción e “ignoran” el tema de la libertad. Hablan de pobreza y corrupción con vehemencia y, por su parte, la izquierda cae en el juego y replica con más escándalo el tema de la igualdad.

Uno de los sectores de la izquierda que cayó en esta agenda es el PRD, quien no ha podido combatir este intento de los ultraconservadores por controlar la libertad de millones. Sólo hay, por parte del partido, deshilvanadas acciones que quedan muy cortas ante la movilización que está convocando el Frente Nacional por la Familia (FNF), el próximo 10 de septiembre a nivel nacional, para “defender el matrimonio entre un hombre y una mujer, ante la intención del presidente Enrique Peña Nieto de legalizar las uniones homosexuales en la Constitución y el Código Civil”, dicen, frenéticos, a los medios de comunicación.

Es momento de que la izquierda mexicana se despabile y tome —como es parte de sus postulados— el tema de la libertad como fundamental en su agenda y, con ello, millones de mexicanos que forman parte de la comunidad LGBTTTI dejen de ser objeto de discriminación y acoso.

Twitter: @jesusortegam

martes, 30 de agosto de 2016

Pero qué necesidad


1.- Pero qué necesidad, de que en pleno siglo XXI, sectores jerárquicos de la Iglesia católica estén propiciando un enfrentamiento con el Estado. Esto sucede debido a que algunos obispos de esta asociación religiosa están organizando manifestaciones públicas para hacer evidente su rechazo a los matrimonios realizados entre personas de un mismo sexo.

   Pero qué necesidad, para qué tanto problema,no hay como la libertad de ser, de estar, de ir, de amar, de hacer, de hablar, de andar así sin penas.
                                       Juan Gabriel.

Para la Iglesia católica, los matrimonios igualitarios son antinaturales, contrarios a la moral y contribuyen a la degradación de nuestra sociedad. En realidad lo que están haciendo es oponerse a la vigencia de la Constitución que prohíbe toda forma de discriminación, incluida la que es motivada por razones de preferencia sexual. Con este comportamiento están alentando la homofobia y el odio hacia las personas.

2.- Pero qué necesidad, que algunos de los principales dirigentes del PRI a nivel nacional, y otros en varias entidades federativas, se hayan manifestado en contra de la iniciativa del Presidente de la República para establecer en una Ley Federal el derecho de las personas, independientemente de su género y preferencia sexual, a unirse en matrimonio y formar una familia. Estos influyentes personajes, desde luego, evidencian su atraso político y su terrible conservadurismo. Pero más grave aún es el hecho de que con este comportamiento contribuyan a debilitar la condición laica del Estado mexicano. 

3.- Pero qué necesidad, de que los dirigentes de la CNTE continúen utilizando formas de lucha que afectan los derechos de otras personas. Nadie puede impedir que ejerzan su garantía constitucional a exponer sus opiniones y a manifestarse para que las autoridades escuchen sus demandas y sus exigencias al margen, incluso, de que sean o no justas. Lo que no debieran hacer es afectar el derecho, igualmente constitucional, de millones de niñas y niños a recibir educación de calidad. Un interés particular, así sea el de un gremio, no puede sobreponerse al interés general y por ello superior de garantizar educación de calidad para las niñas y los niños.

4.- Pero qué necesidad, que el INE continúe ignorando la grave falta a la ley en la que han incurrido los dirigentes del Partido Socialdemócrata de Morelos y el señor Cuauhtémoc Blanco al firmar un contrato privado que implicaba —¡qué barbaridad!— al gobierno municipal de Cuernavaca y, en consecuencia, a la vida de los habitantes de ese importante municipio. ¿No sabe el Congreso del estado o el gobernador de la entidad que los derechos constitucionales de los habitantes de Cuernavaca, como el de su seguridad, no pueden estar sujetos al cumplimiento de un contrato privado que establece, por ejemplo,  que el presidente municipal sólo estaba obligado a trabajar por cuatro horas al día y que él, Cuauhtémoc, cobraría por audiencias a la gente? ¿No saben el INE y la Fepade que la venta de candidaturas o el tráfico de influencias políticas son delitos que debieran ser perseguidos de oficio? ¿No fue esto lo que pasó en otras entidades donde candidaturas independientes u otras impulsadas por partidos fueron objeto de negocios privados?

5. Pero qué necesidad, que el gobierno de Peña Nieto insista en aumentar los precios de la electricidad y de las gasolinas como instrumento de su política fiscal. Eso es un grave error de gestión económica, pero sobre todo es un enorme error político que está contribuyendo a debilitar más y más la influencia del Estado en el rumbo económico del país. El gobierno ha variado su política impositiva y, de nueva cuenta —como le sucedió a los gobiernos anteriores—, se olvida del ISR como el pivote estratégico de una política fiscal equitativa y vuelve a la ortodoxia neoliberal de cobrarle más a quien menos tiene. Que paguen los consumidores y no los grandes detentadores de la riqueza, dice el gobierno.

6.- Pero qué necesidad, para que se pongan obstáculos desde dirigentes del PRD y PAN para la realización de una amplia alianza electoral en el Estado de México. Esos comportamientos, supuestamente de principios políticos, sólo ocultan la conveniencia particular de beneficiar al PRI.

Twitter: @jesusortegam

martes, 23 de agosto de 2016

¿Qué defienden el SNTE y la CNTE?


En el movimiento (paros, manifestaciones, plantones…) que realizan los maestros afiliados a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en contra de las reformas constitucionales y legales que en materia educativa llevó a cabo la anterior legislatura del Congreso de la Unión, es notable la existencia de un claro conflicto entre el interés general y el de un gremio.

El interés general —al que podríamos definir como el bienestar del común de las personas que viven en sociedad— se enfrenta permanentemente al interés particular, que es el que defiende una persona, grupo, partido o, como es el caso que ahora analizamos, un gremio o parte de éste.

En sociedades como la nuestra, estos intereses están en constante confrontación y el Estado y sus instituciones se encuentran, permanentemente, definiendo cuál interés hacen prevalecer. Y, por desgracia, son muchas las ocasiones en donde se hace prevalecer el interés particular sobre el interés general.

Durante décadas, por ejemplo, el Estado hizo prevalecer el interés particular de los monopolios económicos y políticos por sobre el interés común de los mexicanos. La existencia y persistencia de un monopolio político-partidista, como lo era el PRI, favoreció los privilegios, canonjías, riquezas e intereses de grupos políticos, y ello, desde luego, lesionó, directa e indirectamente, al interés general.

Por ello es que el Estado autoritario y antidemocrático del nacionalismo revolucionario creó a los grandes sindicatos nacionales de industria y a los enormes sindicatos de trabajadores al servicio del Estado. El régimen de partido de Estado es el que hizo posible la creación del poderoso Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Pero al SNTE, como sucedió con los otros sindicatos oficialistas, lo parió el Estado para que sirva como instrumento de control sobre los trabajadores.

El dirigente del SNTE, más que un líder gremial, era un agente del Estado corporativo y uno más de los funcionarios del gobierno priista.

Así sucedió con Fidel Velázquez en la CTM; con Napoleón Gómez Urrutia con los mineros; con Hernández Galicia y Romero Deschamps con los petroleros y, desde luego, con Jonguitud Barrios y Elba Esther Gordillo con los maestros.

El control político sobre líderes y los propios trabajadores se llevó a cabo (aún se sigue haciendo) a través y en primer término de “la toma de nota”, que es instrumento del Estado para dar “certificación de existencia” a un sindicato y para entregar éste, a cualquiera de sus agentes. Cuando La Quina ya no le fue útil al Estado corporativo, entonces puso a Romero Deschamps, y lo mismo hizo con Jonguitud y Elba Esther.

El gobierno siguió utilizando “la toma de nota”, pero el instrumento fundamental para el control político de los trabajadores es el contrato colectivo de trabajo, con el cual se privilegia con canonjías e impunidad a los líderes de estos sindicatos oficialistas. Pero en una gran paradoja, las canonjías y la corrupción del sindicalismo oficialista del SNTE son lo que ahora defiende la CNTE. Defienden las plazas que el gobierno entrega al sindicato y la comercialización de las mismas, pues las plazas se pueden vender, comprar, heredar, traspasar e intercambiar. Defienden, uno y otro, las miles de comisiones sindicales que no son más que aviadurías; defienden la secrecía en el uso de las cuotas sindicales; defienden que éstas sigan sirviendo para acrecentar las fortunas de los líderes sindicales.

El SNTE y la CNTE no están defendiendo el interés general de la sociedad mexicana; no están defendiendo el derecho de las niñas y los niños a una educación de calidad, gratuita, laica y científica. Están, en sentido diferente, luchando por preservar los instrumentos con los cuales el gobierno priista mantiene el control político sobre los sindicatos y los trabajadores.

Twitter: @jesusortegam