martes, 11 de febrero de 2014

Los reformadores

El neoliberalismo fracasó, y ello ha conducido al mundo a una grave crisis económica de la que no alcanza a salir.


En días pasados Moody’s Investors Service mejoró la calificación de los bonos soberanos de México. Moody’s explica las razones que le llevaron a tal determinación y entre éstas, menciona el hecho de que durante 2013 se hubiesen llevado a cabo varias “reformas estructurales” en nuestro país.

Entrecomillo “reformas estructurales” porque esta palabra tiene diversas connotaciones. Una de éstas tiene que ver con aquellas reformas que a partir de la década de los 80 impulsaron y llevaron a cabo los grupos y partidos situados en la ultraderecha económica, y alentados por el enorme deterioro que vivieron en sus economías, los países del llamado “socialismo realmente existente”.

Con la caída del muro de Berlín se habló, incluso, “del fin de las ideologías”, lo que para algunos significaba la preeminencia absoluta (y eterna) del mercado sobre el Estado. La “revolución neoliberal” reducía a su expresión mínima al Estado y le despojaba de facultades para intervenir en la economía y de obligaciones para regularla.

Pero como sucede con todas las visiones extremistas, el neoliberalismo —como también el estatismo— fracasó, y ello ha conducido al mundo a una grave crisis económica de la que no alcanza a salir.

La mayoría de las reformas de 2013 en México son ciertamente estructurales aunque no deben tener esa connotación neoliberal. Son estratégicas porque —en sentido diferente— tuvieron en su concepción el objetivo de recuperarle al Estado su facultad constitucional para intervenir eficazmente en el desarrollo de la economía y en aquellas otras actividades fundamentales para la vida del país.

En el Pacto por México se trataba, no de terminar con la economía de mercado, sino de impedir que continúe el “libertinaje en el mercado”; terminar con los poderes fácticos que crecieron al amparo de éste y crear nuevos instrumentos —del Estado— para reorientar el rumbo del país.

Las reformas educativa, de competencia económica, hacendaria, financiera, política, de seguridad social y de telecomunicaciones son estratégicas, porque remueven viejas estructuras que durante décadas minaron el poder del Estado en el propósito de favorecer intereses de mafias políticas y de grupos económicos oligárquicos. Sin embargo, es de lamentar que no todas tengan este contenido.

Ciertamente, las reformas en materia energética, a mi parecer, no cumplen con los propósitos anteriormente mencionados. Esto lo digo, no en razón de que mantenga una negativa ideologizada, dogmática a la participación de agentes privados en esta industria, sino porque el contenido básico de estas reformas (en particular para la industria eléctrica y la de los hidrocarburos) sí ponen en riesgo la seguridad energética de la nación y permiten que prevalezcan los intereses privados sobre las necesidades públicas y sobre el interés general.

Esta última, que en mi opinión es perjudicial al país, la combatiremos con los propios instrumentos que nos da la Constitución y con estos mismos buscaremos que las leyes secundarias de todas, fortalezcan al Estado nacional, pero que sobre todo se traduzcan en bienestar para la gente.

Sirve la calificación de Moody’s, pero eso se desvanecerá en el aire si no hay crecimiento de la economía, si no hay nuevos empleos, si no se garantiza la seguridad social para todas y todos, si no hay bienestar general. Éste es el desafío principal de los políticos reformadores, de todos, pero especialmente de los de izquierda.

                *Expresidente del PRD

                Twitter: @jesusortegam

                http://ortegajesus.blogspot.com/

                ortegamartinezjesus@hotmail.com

jueves, 6 de febrero de 2014

Nueva Izquierda comparte decisión de senadora Iris Vianey Mendoza Mendoza


México, Distrito Federal, 6 de febrero, 2014


Ante los señalamientos hechos en su contra, la senadora Iris Vianey Mendoza Mendoza tomó una decisión correcta al pedir licencia a su cargo y con ello demuestra responsabilidad ante los electores, su partido y ante el Senado de la República, señaló Jesús Ortega Martínez, coordinador nacional de Nueva Izquierda (NI).

NI, dijo, reconoce la decisión adoptada por la legisladora del Partido de la Revolución Democrática por Michoacán.

Caso contrario a lo que sucedió con Carlos Romero Deschamps, secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, quien fue acusado de haber desviado recursos del sindicato petrolero que fueron destinados a la campaña priista para las elecciones presidenciales del año 2000.

En 2003, el IFE concluyó que sí había existido un desvío de al menos 500 millones de pesos; sancionó entonces al PRI con una multa de 1,000 millones de pesos, la más alta interpuesta por este organismo desde que existe.

Romero Deschamps no pisó la cárcel pues se amparó en el fuero, al ser legislador.

Recientemente Luis Alberto Villarreal, coordinador de los diputados del PAN fue acusado del cobro de “comisiones” a alcaldes a cambio de asignación de recursos. Pese a que algunos sus compañeros de bancada le pidieron que dejara el cargo no lo hizo.

Los militantes del PRD simpatizantes de NI demandan a la PGR que inicie el proceso correspondiente que se deriva de la denuncia que ante esa instancia interpuso la senadora con licencia, exige celeridad en la investigación y reclama que las conclusiones de la misma se den a conocer a la opinión pública.

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martes, 4 de febrero de 2014

¿Quién los entiende?

Rechazan las reformas constitucionales en materia energética, llaman a una insurrección popu-lar para echarlas abajo, ¡y ahora, los extremistas seguidores del Morena, se oponen a que se haga una consulta ciudadana, contemplada en el artículo 35 de la Constitución y que podría derogarlas!


Un sector del populismo y del extremismo político ha satanizado durante meses al Pacto por México. ¡Y ahora, estos mismos, se encuentran muy alarmados, muy preocupados, porque las reformas constitucionales que surgieron del mismísimo Pacto, pudieran ser menguadas —con la complacencia de la oligarquía económica— por las leyes secundarias que discutirá y en su caso aprobará el Congreso de la Unión!

¿Quién los entiende?

Estos mismos rechazan las reformas constitucionales en materia energética, llaman a una insurrección popular para echarlas abajo ¡y ahora, esos extremistas seguidores del Morena, se oponen a que se haga una consulta ciudadana, contemplada en el artículo 35 de la Constitución y que podría derogarlas!

¿Quién los entiende?

Pugnan por una reforma hacendaria que termine con los privilegios fiscales; pregonan por terminar con los regímenes especiales; se indignan porque los poderosos evaden al fisco; protestan porque muchos de éstos no pagan proporcionalmente a sus altos ingresos. ¡Y ahora con la misma vehemencia —y en paradójica coincidencia con el PAN, con la Coparmex— reprochan que los más ricos paguen 35% en el ISR, se enojan porque se termina con la consolidación fiscal, con otros mecanismos para eludir al fisco y hasta porque se crea un impuesto especial a la comida chatarra!

¿Quién los entiende?

Rechazan una reforma constitucional en materia educativa, que entre muchas cosas, obligará a la evaluación a los mentores y directivos de la educación. ¡Y ahora se rasgan las vestiduras porque se cancela la prueba ENLACE!

¿Quién los entiende?

Gritaban airados, marchaban, protestaban contra la total dependencia de los órganos electorales ante los gobernadores. ¡Y ahora con enojo, con la misma ira se oponen a una reforma constitucional que, precisamente, termina con tal dependencia!

¿Quién los entiende?

Dicen que la Constitución es anacrónica en muchos textos; que en varios artículos se contradice ¡Y, sin embargo, se oponen a toda reforma constitucional. Aún más, se oponen a cualquier tipo de reforma, así sea a un simple reglamento!

¿Quien los entiende?

Pregonan que el actual régimen político es anticuado; que alienta el autoritarismo; que impide el equilibrio entre los poderes, ¡y en el colmo de sus contradicciones, su modelo político ideal es el presidencialismo, el poder concentrado unipersonalmente, el que ciertamente debilita al Congreso, al Poder Judicial y minimiza a los otros órdenes de gobierno!

¿Quién los entiende?

Reconocen una profunda crisis de las instituciones del Estado, ¡pero se oponen a reconstruirlo y a reformarlo!

En realidad, será difícil entenderlos y mejor hay que reconocerlos, para tener siempre presente su dogmatismo, su extremismo irredento, que generalmente concluye en fanatismo.

                *Expresidente del PRD

                Twitter: @jesusortegam

                http://ortegajesus.blogspot.com/

                ortegamartinezjesus@hotmail.com